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jueves, 22 de marzo de 2012

¿Cómo fluye la sangre a través del Corazón?


El seguimiento del flujo de sangre a través del corazón no es tan simple como puede parecer. El corazón es un órgano complejo, con cuatro cámaras, cuatro válvulas y vasos sanguíneos múltiples para proporcionar sangre al cuerpo. El flujo a través del corazón es igualmente complejo, con sangre que circula por el corazón, a continuación, los pulmones, antes de volver nuevamente al corazón.

La sangre vuelve al corazón desde el cuerpo a través de dos grandes vasos sanguíneos, llamada la vena cava superior y la vena cava inferior. Esta sangre transporta el oxígeno a poco, a medida que se regresa del cuerpo donde el oxígeno se utiliza.

La sangre entra por primera vez la aurícula derecha. Luego fluye a través de la válvula tricúspide en el ventrículo derecho. Cuando el corazón late, el ventrículo impulsa la sangre a través de la válvula pulmonar en la arteria pulmonar. Esta arteria es única: es la única arteria en el cuerpo humano que lleva la sangre pobre en oxígeno.

La arteria pulmonar lleva la sangre a los pulmones donde se "recoge" el oxígeno y sale de los pulmones y vuelve al corazón a través de la vena pulmonar. La sangre entra en la aurícula izquierda, y luego desciende a través de la válvula mitral hacia el ventrículo izquierdo. El ventrículo izquierdo bombea la sangre a través de la válvula aórtica, y en la aorta, el vaso sanguíneo que conduce al resto del cuerpo.

Complicado, ¿no? Esto puede hacer que sea más fácil:

Sin las válvulas de los ventrículos del corazón no podía desarrollar cualquier fuerza o presión. Sería como el bombeo de un pinchazo con un enorme agujero en ella. Se puede bombear todo lo que quieras, pero el neumático no se infla. En el caso del corazón, la sangre que entra en la cámara, y sólo slosh través de la cámara y fuera de la válvula en la parte inferior, o hacia arriba en la dirección equivocada cada vez que el ventrículo trató de bombear sangre.

En su lugar, la válvula en la parte superior de cada ventrículo se abre para permitir que se llene, mientras que la válvula en la parte inferior hace que la sangre no se filtra. Cuando el ventrículo está llena, la válvula superior se cierra y se abre la válvula del fondo. El ventrículo aprieta con fuerza la sangre a través de la válvula de fondo. En esencia, las válvulas mantienen la sangre fluyendo en la dirección correcta a través del corazón.

En resumen:

Aurícula derecha, válvula tricúspide, el ventrículo derecho, válvula pulmonar, arteria pulmonar, los pulmones, la vena pulmonar, aurícula izquierda, la válvula mitral, el ventrículo izquierdo, la válvula aórtica, la aorta, el resto del cuerpo.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Zona auricular del corazón


Situada por encima y sobre todo por detrás de la anterior está dada por la cara anterior de las aurículas con el corazón vertical, ántero-superior con el corazón en posición. La superficie auricular, cóncava y flácida, desciende en polea hacía el surco interauricular y está separada de la cara posterior de los grandes vasos por un espacio llamado seno transverso de Thiele.

Por los lados desbordan el pedículo arterial abrazándolo en corona y asoman en la cara anterior de ellos por 2 apéndices auriculares, las orejuelas, de pared más blanda, que prolongándose por detante y por encima del surco coronario envuelven el nacimiento de los grandes vasos.

domingo, 26 de junio de 2011

Reguladores electrónicos del corazón


Los reguladores electrónicos no renuevan nada de lo que está orgánicamente desgastado o lesionado en tan delicado mecanismo. Lo que hacen es reajustar el ritmo mediante controlados estímulos eléctricos. La presión o tensión arterial. Constituyen expresiones análogas, que denominan un mismo fenómeno. Éste consiste en el variable empuje de la sangre sobre la pared de las arterias, la que reacciona con diferente grado de tensión, a la fuerza de la presión sanguínea: cada contracción cardíaca (sístole) la eleva, determinando la presión máxima (presión sistólica), y la relajación de la diástole la disminuye, estableciendo la presión mínima (presión dias-tólica).

A comienzos del siglo dieciocho, Stephen Hales, un clérigo inglés, demostró experimentalmente que la sangre circula a presión en las arterias. Par, ello, insertó en la arteria crural de una vieja yegua, un tubo de bronce, al que adaptó un segundo tubo de vidrio de igual diámetro, en el que pudo observar la altura a que se elevaba la columna de sangie como resultado de la presión, y también las variantes producidas por las pulsaciones. (En realidad, ese tubo representaba simplemente un manómetro de sangre, en el que no era posible realizar observaciones muy prolongadas a causa de la coagulación.)

El médico puede establecer el valor de la presión sanguínea arterial, mediante el esfigmomanómetro (de esfigmos =z pulso, y manómetro, dispositivo para medir presiones), aparato que consiste en un manguito neumático, adaptable al brazo mediante un vendaje, y que puede insuflarse y desinflarse gradualmente y a voluntad. La medición se hace en términos de la presión de aire necesaria para comprimir la arteria hasta que el pulso desaparece, presión que se registra en el manómetro conectado con el manguito neumático.

Comúnmente la tensión arterial se toma en la arteria humeral del brazo izquierdo, por encima del pliegue del codo. La presión diastólica se aprecia con la ayuda de un estetoscopio colocado sobre la misma arteria, por debajo de la zona comprimida, para poder escuchar las pulsaciones. La intensidad de la presión sanguínea disminuye a causa de la fricción de la sangre circulante contra las paredes de los tubos conductores: decrece paulatinamente en el trayecto circulatorio, desde la aorta (en donde llega a 140) hasta las venas inmediatas a las aurículas (alrededor de 0).

La presión normal en el hombre, oscila entre los 120 y los 75 mm. de mercurio (máxima en la sístole y mínima en la diástole), es decir, que iguala a la presión que ejerce una columna de mercurio de las alturas respectivamente consignadas. Para asegurar la eficiencia de los procedimientos esfigmomanométricos, existe una serie de reglas, uniformadas por comités médicos especiales, reglas que se refieren no sólo a las condiciones del equipo instrumental y a la posición del paciente, sino también a los métodos para la aplicación de los aparatos, y normas para la determinación de la presión sistólica y diastólica.

viernes, 24 de junio de 2011

Actividad cardíaca


La insensibilidad del corazón al tacto, fue ya comprobada por Guillermo Harvey a comienzos del siglo XVII, luego de las repetidas observaciones que tuvo oportunidad de realizar en el conde de Montgomery, en quien era posible efectuar directamente tales experiencias, en virtud de su particular conformación torácica. Los latidos del corazón.

Dijimos ya que el latido cardíaco se origina en una zona de la pared de la aurícula derecha (en el punto en que desemboca la vena cava superior) y desde allí se propaga en todas direcciones. Esa limitada zona, denominada nodulo sinuauricular, está constituida por tejido muscular especializado, y no es otra cosa que vestigios del llamado seno venoso, presente en los vertebrados poiquilotermos. El nodulo sinuauricular (conocido también como nodulo de Keith y Flack en recuerdo de quienes lo investigaron) no sólo imprime al corazón su ritmo particular, sino que lo regula, dándosele por ello el nombre de "marcapaso".

Gobierna así, en condiciones normales, la actividad cardíaca, sin que en su desarrollo intervengan para nada estímulos de origen cerebral. Decimos que el automatismo del nodulo sinuauricular rige en "condiciones normales" al corazón, porque si ocasionalmente surgen alteraciones funcionales profundas en el marcapaso, otra particular formación muscular que también es centro de automatismo cardíaco, el nodulo, auriculoventricular, impone al corazón un ritmo especial y más lento, que se denomina ritmo nodal (aurículas y ventrículos laten simultáneamente, alrededor de cincuenta veces por minuto, a diferencia del ritmo sinusal, cuya frecuencia es de setenta y cinco a ochenta latidos en igual lapso). Una de las recientes conquistas de la cirugía y de la técnica modernas, consiste en la "instalación" en el organismo, de un diminuto regulador electrónico del ritmo cardíaco.


Merced a este estimulador automático se logra corregir la mayoría de las alteraciones de la actividad cardíaca, producidas ya por deficiencias funcionales del haz. de His, por exaltación del automatismo, por taquicardias paroxísticas o por perturbaciones en la transmisión de estímulos (bloqueos).

miércoles, 22 de junio de 2011

Sístole y diástole



La sístole dura cuatro décimos de segundo (una décima de segundo para las aurículas y tres para los ventrículos) y la diástole dura otro tanto, de manera que un latido completo dura unas ocho décimas de segundo. En los momentos de "stress" (choque) el latido puede aumentar considerablemente. Los latidos cardíacos pueden ser modificados por varios factores, como la emoción, la velocidad respiratoria, temperatura, ejercicio, el volumen de sangre que llega a la aurícula derecha y la que sale por la aorta y las cantidades de oxígeno y anhídrido carbónico en la sangre.

Señalamos antes, que el músculo cardíaco late espontáneamente en virtud de una de las propiedades fundamentales de la fibra muscular miocárdica, el automatismo, que se evidencia ya en el embrión. (En los peces, reptiles y batracios, el automatismo o actividad cronotrópica, tiene notable desarrollo: el corazón, después de arrancado del cuerpo, sigue latiendo bastante tiempo, según las especies.)

Esta característica estructural, no significa que la actividad cardíaca carezca de regulación nerviosa: el corazón, que está inervado por ramificaciones del sistema autónomo, sufre una acción inhibidora del nervio vago o neumogástrico, cuya influencia es cardiomoderadora; una acción aceleradora del simpático (acción crono-trópica positiva), y la acción sensitiva que sólo se advierte en circunstancias especiales: el eretismo cardíaco (palpitaciones), las taquicardias (aceleración del ritmo cardíaco), ambos fenómenos resultantes de estados emocionales o de drogas estimulantes, y la sensibilidad dolorosa producida por la angina de pecho.

lunes, 20 de junio de 2011

El músculo cardíaco


El músculo cardíaco es, en apariencia, estriado, pero a diferencia de las fibras musculares estriadas (voluntarias) sus fibras son ramificadas. La ramificación y entrelazamiento de las fibras vecinas forman un tejido ideal para un órgano elástico, en forma de saco, que se contrae y expande repetidamente. Es esencial que los latidos cardíacos sean uniformes y el latido de cada parte sea coordinado con respecto a las demás. Aunque el músculo cardíaco late espontáneamente (esto es, sin recibir señales nerviosas), la frecuencia de los latidos está controlada por nervios. Dos series de nervios inervan el corazón: una, parasimpática, en el nervio vago, y otra, simpática.

Los latidos cardíacos se originan en una pequeña área (el nódulo sinuaricular), en la pared de la aurícula derecha. Este nódulo se llama marcapaso del corazón, y está formado por fibras musculares especiales y fibras nerviosas del nervio vago y de un nervio simpático. Los impulsos que vienen por el nervio vago disminuyen la frecuencia de los latidos, mientras que los impulsos simpáticos la aumentan. La contracción del músculo cardíaco se distribuye rápidamente (a un metro por segundo) a través de las aurículas, de manera que ambas laten más o menos juntas.

Otra área especial —el nodulo auriculoventricular— recibe el latido de las aurículas y manda señales a lo largo de una banda de tejido —el haz de His— que se ramifica en ambos ventrículos. Éstos también laten casi juntos. La onda de contracción se distribuye a través de los ventrículos a una velocidad de diez centímetros por segundo. El músculo cardíaco tiene un largo período de relajación después de la contracción, durante el cual no puede contraerse nuevamente. Esto asegura que no comience un latido hasta que el anterior no haya terminado. El período de contracción se llama sístole y el de relajación, diástole.

sábado, 18 de junio de 2011

La presión arterial


Los vasos que llevan sangre desde el corazón se llaman arterias. Éstas se ramifican en vasos más pequeños, las arteriolas que se resuelven, dentro de los tejidos, en capilares —canales cuyas paredes tienen el espesor de una sola célula—. A causa de la repetida ramificación de los capilares en los tejidos y a la delgadez de sus paredes, las sustancias sanguíneas llegan a estar en íntimo contacto con las células, pudiendo realizarse con facilidad el intercambio de materiales. Los capilares se reúnen para formar vénulas y éstas para formar venas a través de las cuales la sangre vuelve al corazón. La sangre que corre por las venas (sangre venosa) está comúnmente desoxigenada, aunque en el caso de las venas pulmonares la sangre es rica en oxígeno.

La presión bajo la cual el corazón impulsa la sangre a través de las arterias es menor a medida que éstas se ramifican y disminuye su diámetro. Cuando la sangre sale de los capilares pasando a las venas, la presión es de apenas un décimo del valor original. Esta presión no es suficiente para impulsar la sangre de regreso al corazón.

¿Cómo hace la sangre, entonces, para llegar desde las venas al corazón? La acción absorbente del corazón es, en parte, responsable, pero no es lo suficientemente poderosa. Las mismas venas son capaces de contraerse y ayudar a impulsar la sangre hacia el corazón. Tienen válvulas que impiden el reflujo de sangre desde el corazón (las válvulas de las venas del antebrazo pueden verse como abultamientos, colocando un lazo en el brazo, justo encima del codo). Sus paredes son delgadas y nq tan musculares como las de las arterias, pero su luz o lumen es mayor. Las contracciones musculares "masajean" las venas y ayudan de este modo al flujo sanguíneo hacia el corazón.

jueves, 16 de junio de 2011

El corazón humano



El corazón humano es un músculo hueco dividido en cuatro cámaras, situado debajo del esternón y entre los pulmones. Está dividido verticalmente en dos mitades, derecha e izquierda, cada una de las cuales tiene dos compartimientos. Los compartimientos superiores se llaman aurículas (o atrios) y los inferiores ventrículos. Estos últimos tienen paredes musculares gruesas por cuya contracción la sangre es impulsada desde el corazón hacia los pulmones y hacia el resto del cuerpo.

La sangre que viene de la cabeza y el cuerpo penetra dentro de la aurícula derecha por medio de grandes venas. Luego se abre una válvula que permite la entrada de la sangre al ventrículo derecho que se contrae, impulsándola a través de un gran vaso, la arteria pulmonar, que tiene dos ramas, derecha e izquierda. Cada una de ellas corresponde a un pulmón, dentro del cual se divide en un laberinto de capilares. En ellos la sangre se reabastece de oxígeno, volviendo al corazón por las venas pulmonares, que desembocan en la aurícula izquierda.

La apertura de una válvula (aurículo-ventricular) permite la entrada de la sangre —ahora oxigenada— al ventrículo izquierdo, que se contrae, impulsándola por todo el cuerpo. Las dos aurículas y los dos ventrículos se contraen más o menos juntos de manera tal que la sangre que se dirige a los pulmones y la que va al resto del cuerpo caen juntas; pero en todo momento, la sangre rica en oxígeno (que viene de los pulmones) está separada de la pobre en oxígeno (que procede del cuerpo).

martes, 14 de junio de 2011

Los latidos del corazón


Los mamíferos y las aves son los únicos animales de sangre caliente (homeotermos). Los tejidos necesitan grandes cantidades de combustible y oxígeno para mantener la alta temperatura corporal, y este trabajo produce mucho material de desecho. Para que los tejidos puedan seguir funcionando eficientemente deben eliminarse esos materiales en forma rápida y, al mismo ritmo asegurar la provisión de oxígeno y combustible.

Es así que la sangre debe circular rápidamente por todo el cuerpo. En el hombre, el corazón late unas setenta veces por minuto, y la sangre tarda en hacer un circuito completo veinticinco segundos aproximadamente. La sangre es impulsada a los tejidos bajo una elevada presión. Éste es el resultado de la doble circulación; los circuitos están dispuestos de manera tal que la sangre que viene de los tejidos, pobre en oxígeno, está separada de la que va de los pulmones al corazón, enriquecida en oxígeno, y lista para ser impulsada nuevamente a través del cuerpo. En su viaje por el cuerpo, la sangre oxigenada pasa a los tejidos únicamente a través del sistema capilar.

En los peces, cuyo corazón no está dividido en dos mitades, la sangre no oxigenada, es impulsada hacia las branquias para su oxigenación, pasando allí a través de una serie de capilares antes de fluir hacia los tejidos. Por este motivo, la sangre llega a los tejidos a una presión bastante baja (en otro artículo se explicará el sistema sanguíneo de otros animales distintos del hombre).

sábado, 2 de abril de 2011

EL PERICARDIO y la pericarditis


Esta palabra está formada por dos vocablos griegos: "peri", que significa alrededor, y "cardia", que quiere decir corazón. De acuerdo con su nombre, esta membrana recubre el corazón, cosa que hace hasta el lugar de nacimiento de los vasos gruesos (aorta, arteriea pulmonar, etc.). La hoja interna del pericardio, la que se adhiere al mismo órgano cardíaco en su superficie, es llamada también epicardio (del griego "epi", vecino, y "cardia", corazón). El líquido contenido entre el pericardio propiamente dicho y la hoja que hemos llamado epicardio, facilita los movimientos del corazón.

LA PERICARDITIS
Es llamada así la inflamación que toma el pericardio. Generalmente es producida por una enfermedad infecciosa, como la neumonía, la tuberculosis, el reumatismo articular agudo, etc. Existe la llamada pericarditis seca, caracterizada por la formación, entre ambas hojas de un fino retículo de fibrina, que puede obstaculizar los movimientos del corazón.

Otras veces, la inflamación del pericardio puede provocar la formación, entre ambas hojas, de una gran cantidad de líquido, que se acumula entre el pericardio y el epicardio.

En estos casos, la pericarditis se denomina húmeda, o con derrame. El excesivo depósito de liquido comprime el corazón y llega a dificultar sus movimientos. En casos graves es necesario practicar la paracentesis (del griego "para", vecino, y "chenteo", punción) o punción del pericardio, para extraer el líquido acumulado y liberar al corazón de la presión.

lunes, 14 de febrero de 2011

Cara diafragmática y cara pulmonar del corazón


Cara diafragmática del corazón

Es casi exclusivamente ventricular. El surco auro-ventricular la separa de la base de las aurículas. El surco interventricular inferior está ahora más próximo al borde derecho y al rebasar este borde se continúa con el interventricular anterior. Aquí por el contrario el ventrículo izquierdo forma la mayor parte de la cara.


Cara pulmonar del corazón
Es un ancho borde convexo formado por el ventrículo y la orejuela izquierdas.

jueves, 10 de febrero de 2011

Zona media del corazón


La zona media del Corazón contiene la emergencia de los grandes vasos arteriales que nacen de los ventrículos. La arteria pulmonar que nace del ventrículo derecho es anterior e izquierda y la aorta está en un plano posterior, y queda situada algo a la derecha de la pulmonar.

Seccionados esos troncos en su base, se advierten los orificios sigmoideos con las válvulas sigmoideas inter-ventrículo-aórtico e interventrículo-pulmonar que miran hacia arriba y atrás.

martes, 8 de febrero de 2011

Zona ventricular del corazón


La zona ventricular del corazón es triangular a base superior. Está dividida en 2 campos por el surco interventricular anterior, que naciendo en el surco coronario va a terminar en el borde derecho a 2 ó 3 cm. a la derecha de la punta y que transcurre más cerca del borde anterior izquierdo, que del borde derecho.

Casi toda esta cara pues, está formada por el ventrículo derecho, a excepción de la punta, que lo está exclusivamente por el ventrículo izquierdo. Este surco interventrícular está ocupado por tejido adiposo y en él circulan los vasos coronarios izquierdos.

domingo, 6 de febrero de 2011

Características externas del corazón



Cara esterno-costal del corazón

La observación del corazón en fresco permite identificar 2 surcos, uno interaurículo-ventricular o coronario, más o menos transversal y otro vertical con un segmento superior interauricular y otro inferior inter-ventricular, lo que dibuja en la superficie la situación y disposición de las cavidades.

La cara anterior es cóncava y mira hacia arriba y adelante. El surco coronario la divide en una zona inferior ventricular y una zona superior que comprende un plano medio y anterior vascular y uno posterior y lateral auricular.

viernes, 4 de febrero de 2011

Características del corazón


COLOR, CONSISTENCIA, DIMENSION del corazón

El color varía del rosado al rojo, color propio del músculo cardíaco que a nivel del surco coronario e inferventricular está reemplazado por el amarillo del tejido adiposo, sub-pericárdico.

Su consistencia es muy variable pero es muy neta la diferencia entre la firmeza, resistencia y elasticidad de la pared ventricular y lo depresible de la pared auricular.

Su peso igualmente variable es de unos 270 gramos en el hombre adulto.

La capacidad fisiológica de cada ventrículo es de unos 60 a 80 c.c.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El área cardíaca


El corazón se proyecta sobre el peto esterno-costal en una superficie limitada por 4 puntos:

Punto A) Borde superior del tercer cartílago costal derecho a 1 cm. del borde del esternón.

Punto B) Quinta articulación condro-esternal.

Punto C) Al nivel de la punta del corazón, borde superior del quinto cartílago costal izquierdo a 8 cm. de la lineo media esternal. En el vivo, zona de latido de la punta.

Punto D) En el segundo espacio intercostal izquierdo a 2 cm. del esternón. Uniendo esos 4 puntos por líneas cóncavas hacia adentro se determina groseramente un cuadrilátero: área cardíaca.

sábado, 29 de enero de 2011

Corazón


El corazón es un órgano muscular, hueco, formado por 4 cavidades: 2 aurículas y 2 ventrículos. La aurícula izquierda comunica con el ventrículo izquierdo por un orificio aurículo-ventricular y la aurícula derecha comunica con el ventrículo derecho por el orificio aurículo-ventricular correspondiente. No comunican entre sí las cavidades homónimas.

En lo que esquemáticamente se llama corazón izquierdo circula sangre arterial, mientras que en la mitad derecha circula sangre venosa.

El corazón ocupa la parte anterior (ventral) e inferior de la cavidad torácica, siendo un órgano del mediastino antero-inferior. Está situado entre los pulmones a los lados, el diafragma por debajo, detrás del esternón y los cartílagos costales y en la proyección anterior de D4, 05, D6, D7 y D8 llamadas las vértebras cardíacas de Giacomini.

jueves, 27 de enero de 2011

Aparato circulatorio


Angiología es la parte de la anatomía que estudia el aparato circulatorio, conjunto de órganos adaptados a la circulación de la sangre y la linfa. Consta de:

El corazón, órgano propulsor central que funcionando como válvula aspirante impelente, crea los desniveles tensionales necesarios a esa circulación.

Las arterias, sistema de conductos que llevan la sangre desde el corazón a los tejidos.

Los capilares, finas ramificaciones del sistema arterial que en la intimidad tisural permiten el intercambio.

Las venas, conjunto de vasos que provee la circulación de retorno de la sangre al corazón.

Vasos linfáticos. No todo el líquido llegado al medio celular por las arterias, retorna por el sistema venoso, sino que una parte de él lo hace por el sistema linfático.

martes, 25 de enero de 2011

La circulación


La circulación en el hombre es como se sabe cerrada, doble y completa. Cerrada por tener capilares. Doble porque la sangre describe 2 círculos:

1) pequeño círculo o circulación pulmonar que va desde el ventrículo derecho a la aurícula izquierda pasando por los pulmones donde se realiza la hematosis.
2) Gran círculo o circulación general que va desde el ventrículo izquierdo a la aurícula derecha irrigando los demás capilares de la economía.

Completa porque la sangre venosa no se mezcla con la sangre arterial.