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sábado, 2 de abril de 2011

EL PERICARDIO y la pericarditis


Esta palabra está formada por dos vocablos griegos: "peri", que significa alrededor, y "cardia", que quiere decir corazón. De acuerdo con su nombre, esta membrana recubre el corazón, cosa que hace hasta el lugar de nacimiento de los vasos gruesos (aorta, arteriea pulmonar, etc.). La hoja interna del pericardio, la que se adhiere al mismo órgano cardíaco en su superficie, es llamada también epicardio (del griego "epi", vecino, y "cardia", corazón). El líquido contenido entre el pericardio propiamente dicho y la hoja que hemos llamado epicardio, facilita los movimientos del corazón.

LA PERICARDITIS
Es llamada así la inflamación que toma el pericardio. Generalmente es producida por una enfermedad infecciosa, como la neumonía, la tuberculosis, el reumatismo articular agudo, etc. Existe la llamada pericarditis seca, caracterizada por la formación, entre ambas hojas de un fino retículo de fibrina, que puede obstaculizar los movimientos del corazón.

Otras veces, la inflamación del pericardio puede provocar la formación, entre ambas hojas, de una gran cantidad de líquido, que se acumula entre el pericardio y el epicardio.

En estos casos, la pericarditis se denomina húmeda, o con derrame. El excesivo depósito de liquido comprime el corazón y llega a dificultar sus movimientos. En casos graves es necesario practicar la paracentesis (del griego "para", vecino, y "chenteo", punción) o punción del pericardio, para extraer el líquido acumulado y liberar al corazón de la presión.

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