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miércoles, 14 de abril de 2010

Denticion


Dentición

La corona está recubierta por el esmalte, que en realidad no es un verdadero tejido, puesto que carece de células: forma una costra de varios milímetros de espesor, que se adelgaza y termina en el cuello: es de aspecto vitreo, color blanco azulado, frágil y tan duro, que raya al acero. Está formado por prismas largos, entrecruzados, unidos por un cemento, y su superficie libre está recubierta por una zona hialina denominada cutícula del esmalte, la celula humana.


En la raíz, cuello y en la misma corona debajo del esmalte, se encuentra el verdadero tejido dentario, representado por el marfil, que forma casi todo el diente y tiene análoga composición química que el hueso.

Observando este marfil al microscopio, se aprecian en él la materia fundamental transparente, que ofrece poco digno de mención, y unos tubitos; éstos nacen en la cavidad dentaria y son anchos y paralelos cerca de ella, pero en su camino hacia la periferia, van divergiendo y reduciendo su diámetro; en el trayecto emiten finas ramas laterales que se anasto-mosan unas con otras, terminando, por fin, dichos tubos debajo del esmalte y cemento, según sea en la corona o raíz.

En conexión con los tubos del marfil se encuentran los odonto-blastos, que son células alargadas situadas en la parte de la pulpa que está en contacto con el marfil, y son consideradas análogas a las células óseas, por tener un largo apéndice que penetra en los tubos del marfil, los cuales serían una especie de conductos calcóforos.

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